miércoles, 28 de enero de 2026

¿Para qué sirve LEER?


 
Dicen que LEER es uno de los modos de instalar nuevas aplicaciones en el cerebro. Pero si le preguntas a Google, su respuesta será: "LEER sirve fundamentalmente para adquirir conocimientos, estimular la imaginación, ejercitar el cerebro y mejorar habilidades cognitivas como la concentración y el pensamiento crítico. Además, ayuda a mejorar el vocabulario, la gramática y la expresión, a la vez que reduce el estrés y permite la empatía al ponerse en la piel de personajes". 

Esa respuesta es tan abstracta que no te dice nada. Aunque clara, se siente aburrida, lejana casi indescifrable. Sabemos que LEER es útil, hemos leído y lo leído nos ha ayudado. Pero no creo que exista una sola respuesta ni una respuesta definitiva de para qué sirve LEER. Así que someto mi experiencia a tu criterio con la esperanza de obtener respuestas más digeribles y útiles. 

Siempre hemos oído que leer es bueno. Pero tenemos la misma actitud que con la dieta o las leyes. Aceptamos que son buenas, no nos atrevemos a descalificarlas, pero las evitamos. Preferir una ensalada a una hamburguesa nos parece una pose. "La ensalada no tiene sabor, el pasto es para los conejos. Pero que bueno que tienes la disciplina y te mantienes en forma." "Hoy me metí en sentido contrario porque tenemos mucha prisa pero tú no lo hagas. Haz como digo, no como hago." Algo semejante sucede con los libros. Si ya hay resumen o película, muchos te preguntarán: ¿para qué lees el libro? Esa resistencia tiene raíces. 

En mi caso, comencé a leer ya inscrito en una escuela. Imagino que un martes soleado, me quitaron la plastilina y las pelotas y me hicieron memorizar las letras. Tiempo después me indicaron que juntando letras se formaban sílabas y palabras. Pero antes de olvidar los crayones y aburrirme del caracol que va por el sol, me hicieron leer historia oficial. No tuve oportunidad de tener curiosidad, ni siquiera pude preguntarme quién soy y ya estaba inmerso en el adoctrinamiento del Cura Hidalgo, la Virgen de Guadalupe y el Pípila. Fui un alumno mexicano antes de ser persona. Obvio que también era hijo, pero siempre me dijeron que lo importante era la escuela. Así que, para evitar castigos, terminé aceptando que el agua es inodora, incolora e insípida a pesar de que mis sentidos indicaban que era de un azul muy tímido y sabía y olía a agua. Del mismo modo en que las naranjas son amarillas y saben y huelen a naranjas.

Un buen alumno lee y aprueba los exámenes. Uno malo, solía ser señalado, castigado y ridiculizado. Leí por obligación y para evitar el castigo prometido. Así que mi primera respuesta es: LEER sirve para pasar exámenes y evitar castigos.

Comencé a leer por gusto cuando al salir de la secundaria, volvía a casa caminando cargando una enorme maleta llena de cosas, llegaba asoleado y de mal humor. Sólo deseaba tirar la mochila, quemar el uniforme y divertirme. Mi madre no contaba chistes, así que tenía que leerlos. Buscaba los chistes en el Selecciones del Reader's Digest sin saber ni preguntarme qué significaba reader's digest.  Los chistes me llevaron a Garfield y el sorprendente hombre araña. Así que LEER también sirve para reír. 

Fue hasta la preparatoria en que comencé a disfrutar de la lectura que no me hacía reír. No me interesaba ejercitar el cerebro ni mejorar mi concentración, simplemente leía porque podía lo disfrutaba. Recuerdo leer Las minas del Rey Salomón y La columna de hierro. Al LEER viajé en el tiempo y el espacio. Pude ser visitar Africa y escuchar a Marco Tulio Cicerón en Roma. LEER también sirve para ser feliz. 

A partir de entonces he leído muchas cosas diferentes. LEER sirve para aprender un oficio o una profesión, para descubrir una religión, para resolver problemas, para defenderte, para entender a otros y para mantenerte vivo. LEER sirve para casi todo.

Pero dejando atrás todas las cuestiones prácticas de la lectura, LEER tiene una consecuencia más importante. La filosofía ha intentado por siglos dar una respuesta a las preguntas: ¿qué soy? ¿quién soy? y ¿para qué estoy aquí? Sería infantil contestar con tu nombre y tu profesión salvo que estés en una entrevista de trabajo. 

André Malraux dijo: "El hombre no es más que un mísero puñado de secretos". Las ideas de Paul Ricoeur han sido simplificadas al grado de decir que los humanos somos historias. Y los YouTubers han destrozado la psicomagia de Jodorowsky para repetir que: eres la historia que te cuentas. Si la identidad se construye con base en nuestra historia de vida. LEER sirve para contrastar nuestra historia con otras, construir el criterio y la autoestima. LEER te brinda identidad. 

Así que si alguna vez necesitaste ayuda para comer mejor, quizá también la necesites para LEER regularmente hasta formar el hábito. Si te interesa leer más y mejor, escríbeme a abrahamler@gmail.com y diseñemos juntos un plan a tu medida.


1 comentario:

  1. Leer puede alimentar los sentidos, la imaginación, el corazón y el alma.

    Además de darnos muchos conocimientos y entender mejor el mundo en el que vivimos

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