domingo, 25 de octubre de 2020

Podcast 40 (COCO) del Tronco Común por Incudeso Radio


El cuadragésimo episodio del
TRON COCO MÚN
por Incudeso Radio 
se abraza a
COCO
Escúchalo por Himalaya
Da click

La caperucita no tiene miedo

 La caperucita no tiene miedo del camino ni del oscuro bosque, ni de la vereda solitaria.

La caperucita no tiene miedo de su madre severa, ni de su dulce abuela de ojos grandes.

La caperucita no tiene miedo del leñador, ni del hacha ni del lobo.

La caperucita no tiene miedo al espejo.

La caperucita tiene miedo de sí misma.

Tiene miedo de mirarse a los ojos y reconocer que este cuento ya le queda chico.

No somos iguales


 

miércoles, 14 de octubre de 2020

La hora nalga

 La hora es esta. La idea es estar, no dormirse, estar y aparentar estar ocupado. La cuarta simulación se cuela hasta la punta de mis dedos y tecleo esto que lees por no perder el tiempo, por encontrarlo y retenerlo. Los héroes de la patria fluyen en mi sangre aunque yo no haya recibido aviso ni otorgado mi permiso. Evidentemente no hay vínculos sanguíneos, Dios me libre. No hay heroísmo en estar sentado para mantener calmado al capataz. La voz del incapaz se escucha a lo lejos, ahogada y temerosa, fingiendo saber, hacer y resolver los problemas y peticiones de otros. No hay independencia, el ruido metálico resuena en todos lados. El lazo es el dinero. No hay libertad en usar el cubrebocas que alguna organización no nacional nos invita a utilizar. No hay transformación, no hay un cambio de valores, no hay empatía, ni ánimo de hacer de este país algo mejor. La copiadora sigue allí reproduciendo el caos, la bandera no ha cambiado, el policía sigue igual de azul, igual de cansado y aburrido. La rutina es la misma, el tic tac es más lento, porque simula que son tiempos de cambio. La relevancia de estos días es ninguna. Todo es igual que siempre. Dicen que el truco del Diablo es hacernos creer que no existe. El truco del partido está en cambiarse el nombre. No habíamos visto una simulación tan grande. De PNR a PRM a PRI a Morena. La cuarta simulación de la democracia es lo mismo pero más barato.

Tulum, Quintana Roo

 


martes, 13 de octubre de 2020

A cambio de esta vida

 A cambio de esta vida, le prometí a la Muerte mi amor sin condiciones. No le pedí una fecha, no contamos los años, le bastó mi promesa. Le prometí mis besos y el calor de mi cuerpo, la bienvenida, el abrazo amoroso, sin tristeza ni miedoLe prometí recibirla con una sonrisa, sin angustia ni prisa. Gratitud infinita. Le prometí extrañarla cada día un poco y soñar con su encuentro. Le prometí llegar entero, esperarla de pie, despierto, con los brazos abiertos y recibir feliz su segunda visita. Le prometí decirle la verdad, mirarla a los ojos, tomar su mano y decirle al oído que la amo. Le daré las gracias por no haberme olvidado. Quizá incluso pregunte: ¿Por qué tardaste tanto? 

Le prometí hacer de mis días algo valioso, quería hacer algo importante con mis horas, pero el tiempo se escurre, corre y vuela. Quería dejar algo bueno, pasear por el mundo y construir, cuando menos, un recuerdo. Pura vanidad del vanidoso. Lo ha visto todo y tuvo compasión de mi infantil promesa.

Tuvo el gesto grande de darme muchos años. Quizá porque confió en que el tiempo explicaría que no hay a dónde huir, ni nada a que aferrarse, que todo se disuelve y que aquí la esperaría. 

Su promesa es mi vida, ella es todo y vive en todas partes. Ella es la cura, ella es la sed y la bebida, el silencio y la flor, la melodía. Arrullo del alma, eres el soñador y el sueño.  Vendrás el día que quieras que venir. Eres tú la que manda y la que guía. Siempre en tu voluntad, vive la mía. 

Todos quietos